¡El Sorprendente Origen del Término 'Bug' Informático!

Posted on 24 mar. 2026
tl;dr: El término "bug informático" se originó en 1947 cuando una polilla real entró en el ordenador Mark II, causando un mal funcionamiento, y el incidente se registró como "el primer caso real de que se encontrara un bug".

Sabes cómo a veces tu ordenador, teléfono o aplicación favorita simplemente decide fallar. Todos decimos rápidamente: “¡Uf, hay un bug en el sistema!” o “¡Debe ser un bug de software!”. Es una frase tan común que rara vez nos detenemos a pensar por qué lo llamamos “bug” en primer lugar, ¿verdad?

Bueno, aquí tienes un pequeño pedazo de historia que quizás te haga sonreír. La razón por la que usamos el término “bug” para un problema en tecnología se remonta en realidad a un insecto literal.

Allá por 1947, en la Universidad de Harvard, una brillante científica informática llamada Grace Hopper (¡que también fue Contralmirante de la Marina de los EE. UU., por cierto!) estaba trabajando en un ordenador electromecánico temprano llamado Mark II Aiken Relay Calculator. Eran máquinas enormes, llenas de miles de cables, relés e interruptores, y ocupaban habitaciones enteras. Un día, la máquina no funcionaba correctamente, y el equipo se rascaba la cabeza tratando de averiguar qué pasaba.

Tras una diligente búsqueda, finalmente encontraron al culpable: ¡una polilla! Una polilla real, de verdad, se había colado en uno de los relés, se quedó atascada y provocó un cortocircuito, básicamente obstruyendo el funcionamiento y haciendo que el ordenador fallara.

El equipo retiró cuidadosamente la polilla, la pegó en su libro de registro y escribió famosamente: “Primer caso real de que se encontrara un bug”. Y así, nació el término “debugging” (depuración), el proceso de encontrar y corregir errores en el código o en el hardware.

Así que, la próxima vez que tu dispositivo falle, recuerda que la palabra que usas para describir el problema proviene de una pequeña criatura alada que una vez literalmente molestó a un ordenador gigante. Es una anécdota maravillosamente encantadora que une el mundo natural y nuestro mundo de alta tecnología, ¿no crees?