¿Sabías? ¡Tu GPS solo funciona gracias a las distorsiones temporales de Einstein!
Hola, ¿alguna vez has usado tu GPS del móvil para encontrar tu camino a un lugar nuevo y te has maravillado de cómo sabe exactamente dónde estás, a menudo con unos pocos metros de precisión? Es bastante increíble, ¿verdad? Bueno, no es solo un mapeo inteligente; ¡en realidad se debe a una ciencia increíblemente salvaje que Albert Einstein descubrió hace más de cien años: la teoría de la relatividad!
Aquí está la parte interesante: los satélites que hacen posible el GPS se mueven constantemente alrededor de la Tierra a unos vertiginosos 14.000 kilómetros por hora (¡eso son aproximadamente 8.700 millas por hora!) y también orbitan muy alto, lejos de la atracción gravitatoria más fuerte de la Tierra. Ahora, según las teorías de la relatividad especial y general de Einstein, tanto la velocidad como la gravedad afectan la rapidez con la que pasa el tiempo.
Debido a su increíble velocidad, los relojes de los satélites en realidad corren un poquito más lento que los relojes en la Tierra. Pero luego, debido a que están tan alto donde la gravedad de la Tierra es más débil, esto hace que sus relojes corran un poquito más rápido que los relojes de aquí abajo. Estos dos efectos luchan entre sí, pero el efecto de la gravedad gana, haciendo que los relojes de los satélites corran más rápido en unos 45 microsegundos (¡eso son 45 millonésimas de segundo!) cada día.
Ahora, 45 microsegundos pueden sonar como prácticamente nada, pero cuando se trata de señales que viajan a la velocidad de la luz, ¡incluso esa minúscula diferencia puede desviar un cálculo de GPS kilómetros cada día! Si los ingenieros no tuvieran en cuenta constantemente estas distorsiones temporales relativistas y no las ajustaran, tu GPS no podría distinguir entre tu calle y el pueblo de al lado. Es un ejemplo fantástico y real de cómo incluso las teorías científicas más abstractas pueden tener aplicaciones súper prácticas y cotidianas de las que dependemos constantemente. Bastante salvaje, ¿eh?