¿Sabías que? ¡Hemos explorado más Marte que el fondo de nuestro propio océano profundo!
¡Hola! ¿Alguna vez has pensado cuánto sabemos realmente los humanos sobre nuestro propio planeta? Enviamos rovers a Marte, cohetes a la Luna y telescopios que miran a miles de millones de años luz de distancia. Pero aquí hay algo que te hará decir ‘¡Vaya, ¿en serio?!’
¿Sabías que hemos explorado y mapeado más de la superficie de Marte y la Luna de lo que hemos mapeado del fondo de nuestro propio océano profundo aquí en la Tierra?
Suena salvaje, ¿verdad? Pensarías que nuestro propio patio trasero sería el primer lugar que descubriríamos por completo. Pero piénsalo: enviar un rover robótico a través de un paisaje marciano seco y rocoso, o incluso aterrizar astronautas en la Luna, aunque sea increíblemente desafiante, es casi más fácil en algunos aspectos que sumergirse en las profundidades aplastantes, oscuras como la boca del lobo y heladas de los océanos de nuestro planeta. La profundidad promedio del océano es de aproximadamente 3.7 kilómetros (2.3 millas), y el punto más profundo, la Fosa de las Marianas, desciende casi 11 kilómetros (7 millas).
La presión allí abajo es absolutamente inmensa: imagina el peso de docenas de aviones jumbo apilados encima de ti. Está oscuro, hace un frío glacial, y la tecnología necesaria para construir sumergibles que puedan soportar condiciones tan extremas es increíblemente compleja y costosa. Estamos hablando de vehículos que son básicamente submarinos diminutos y súper fortificados, diseñados para moverse a través de roca líquida literal. Debido a estos desafíos, se estima que entre el 80% y el 95% de nuestro océano permanece completamente inexplorado y sin mapear.
¡Esa es una gran cantidad de nuestro planeta que sigue siendo un completo misterio! Y cada vez que logramos enviar una misión allí abajo, descubrimos nuevas criaturas alucinantes, como peces con linternas incorporadas, gusanos tubulares gigantes que prosperan cerca de respiraderos volcánicos y extraños organismos gelatinosos que parecen sacados de una película de ciencia ficción. Es como tener un mundo alienígena justo debajo de nuestras olas, esperando pacientemente a ser descubierto. Bastante genial, ¿eh?