¿Sabías que? ¡La gente solía usar PAN para borrar errores antes de que existieran las gomas de borrar de caucho!

Posted on 2 sept 2026
tl;dr: Antes de que se inventaran las gomas de borrar de caucho, la gente usaba comúnmente migas de pan suaves y sin corteza para borrar marcas de lápiz y tinta del papel.

Oye, ¿alguna vez te has preguntado qué hacía la gente para corregir un error en el pasado, antes de tener esas prácticas gomas de borrar de caucho rosas o blancas unidas a nuestros lápices, o incluso las independientes? Pues, ¡imagínate esto! Durante mucho, mucho tiempo, una de las formas más populares y efectivas de ‘borrar’ literalmente los errores del papel era con… ¡pan!

¡Sí, has oído bien! Imagina sentarte en tu escritorio, cometer un error con tu pluma o lápiz, y luego buscar un trozo de pan ligeramente duro, sin corteza, tal vez un buen pan blanco suave. Lo enrollarías en una bolita y luego lo frotarías suavemente sobre la marca ofensiva. La textura suave y algo pegajosa de la miga de pan en realidad recogía las partículas de grafito o tinta sin dañar demasiado el papel. ¡Era sorprendentemente efectivo!

Esta práctica continuó durante siglos hasta que, lo creas o no, un ingeniero y científico británico llamado Joseph Priestley (¡el mismo que descubrió el oxígeno!) se topó con un trozo de ‘caucho de la India’ en 1770 y notó su notable capacidad para borrar las marcas de lápiz. Escribió sobre ello y, poco después, un papelería inglés llamado Edward Nairne comenzó a vender pequeños cubos de caucho natural como gomas de borrar dedicadas. Inicialmente, estas primeras gomas de borrar de caucho eran bastante caras y, curiosamente, podían estropearse con el tiempo: se pudrían si no se trataban, ¡a diferencia de nuestro caucho moderno y duradero!

Así que la próxima vez que borres fácilmente un error tipográfico, hazle un pequeño guiño a esa gente ingeniosa que se las apañaba con una rebanada de pan. Es un recordatorio bastante genial de cómo el ingenio, incluso con objetos cotidianos, puede resolver problemas, y de lo lejos que han llegado nuestras herramientas.