¿Sabías que? ¡Las zanahorias no siempre fueron naranjas!

Posted on 5 mar. 2026
tl;dr: ¡Las zanahorias que comemos hoy eran originalmente moradas, blancas o amarillas! Las zanahorias naranjas fueron criadas específicamente por cultivadores holandeses en el siglo XVII, posiblemente por razones patrióticas, y se popularizaron debido a su dulzura y mayor contenido de betacaroteno.

Imagina pasear por un mercado de agricultores y, en lugar de esas zanahorias naranjas brillantes y familiares, ¡ver un arco iris de púrpuras, amarillos e incluso blancos! Suena un poco a fantasía, ¿verdad? ¡Pues prepárate para una pequeña y deliciosa sorpresa de la historia y la horticultura!

Resulta que la humilde zanahoria, un alimento básico en nuestras ensaladas, guisos y bocadillos, no comenzó su viaje por la historia humana con su icónico tono naranja. Durante miles de años, desde sus orígenes en lo que hoy es Afganistán y Persia, las zanahorias se presentaban principalmente en llamativos tonos morados, junto con algunas variedades más pálidas de blanco y amarillo. Estas zanahorias antiguas a menudo eran más delgadas y fibrosas de lo que estamos acostumbrados, pero se valoraban por sus sabores terrosos y sus propiedades medicinales.

Entonces, ¿cómo adquirieron su característico color naranja? ¡Ahí es donde entran los holandeses, alrededor del siglo XVII! La leyenda, y una buena dosis de evidencia histórica, sugiere que los cultivadores patriotas holandeses cultivaron y popularizaron la zanahoria naranja y dulce en honor a la Casa de Orange-Nassau, su monarquía reinante. Criaron selectivamente mutaciones de zanahorias amarillas que tenían niveles más altos de betacaroteno, el pigmento responsable del vibrante color naranja (y, como beneficio adicional, un precursor de la vitamina A, ¡que es excelente para la vista!). Estas variedades naranjas también eran generalmente más dulces y menos amargas que sus contrapartes moradas, lo que las hizo un éxito.

Con el tiempo, esta variedad naranja se extendió por Europa y, finalmente, por todo el mundo, eclipsando prácticamente a sus coloridos antepasados en popularidad. Así que, la próxima vez que muerdas una zanahoria naranja, no solo estarás disfrutando de una deliciosa verdura, sino que también estarás participando en un pedazo de historia culinaria, un testimonio del ingenio del cultivo y quizás un toque de orgullo nacional. Es bastante salvaje pensarlo, ¿no crees? ¡Nuestros alimentos cotidianos tienen pasados secretos fascinantes!