¿Sabías que? ¡Una ciudad fue inundada por un tsunami de melaza!

Posted on 5 mar. 2026
tl;dr: En 1919, un enorme tanque explotó en Boston, desatando una ola de melaza de 7.5 metros de altura que trágicamente mató a 21 personas e hirió a 150, causando una destrucción increíble.

¡Hola, amigo curioso! ¿Alguna vez has oído hablar de un desastre natural que no fue causado por agua, fuego o viento, sino por… melaza? Sí, has leído bien. Suena como algo sacado de una caricatura extraña, pero en 1919, la ciudad de Boston experimentó uno de los eventos más extraños y trágicos de su historia: La Gran Inundación de Melaza.

Imagina esto: Era una tarde de enero sorprendentemente cálida en el North End de Boston. Visualiza un enorme tanque de almacenamiento, de unos 15 metros de altura y 27 metros de diámetro, absolutamente repleto de más de 2 millones de galones de melaza espesa y pegajosa. Esto no era para hornear galletas, ojo, sino para producir alcohol industrial, un ingrediente clave para municiones durante la Primera Guerra Mundial y más tarde para el ron.

De repente, sin previo aviso, ese colosal tanque se rompió. Los testigos informaron haber escuchado un estruendo aterrador, como un tren de carga, ¡mientras una enorme ola de melaza, estimada en 7.5 metros de altura y viajando a unos asombrosos 56 kilómetros por hora, irrumpió en las calles! ¿Puedes imaginarlo? Un tsunami oscuro y viscoso, barriendo todo a su paso.

Esto no fue solo un desorden pegajoso; fue una fuerza devastadora. La ola fue lo suficientemente poderosa como para arrancar edificios de sus cimientos, descarrilar un tranvía y sacar de sus rieles a un tren elevado. La gente fue tomada completamente por sorpresa. La melaza, al ser mucho más densa y pesada que el agua, era increíblemente difícil de atravesar. Atrapó a personas, caballos y carretas, engulléndolos lentamente. Los esfuerzos de rescate fueron una pesadilla, ya que los rescatistas luchaban a través del pegajoso barro hasta las rodillas, tratando de sacar a los sobrevivientes de los escombros.

Trágicamente, 21 personas perdieron la vida y unas 150 más resultaron heridas. La limpieza en sí misma tomó semanas, con barcos de bomberos rociando agua salada en las calles y cientos de trabajadores picando la melaza solidificada. Durante años después, en los calurosos días de verano, los residentes del North End afirmaban que aún podían oler el dulce y fermentado aroma de la melaza flotando en el aire.

Es una historia verdaderamente salvaje y desgarradora, un ejemplo de la vida real de cómo un accidente industrial puede convertirse en un evento absolutamente único y catastrófico. ¡También nos enseña un poco sobre la física de los fluidos: cómo algo dulce e inocente puede volverse increíblemente peligroso bajo presión y escala! ¿Quién diría que la melaza podría ser tan… mortal?